jueves, 3 de noviembre de 2016

Más sobre la inmortalidad

Ray Kurzweil
Ray Kurzweil se hace llamar futurólogo, con lo que quiere decir que sabe predecir el futuro de la tecnología. En realidad, lo que sabe es ir ajustando sus predicciones a medida que pasa el tiempo y ve que no van a cumplirse, como expliqué en un artículo sobre el efecto horizonte, donde mencionaba sus predicciones sobre la inteligencia artificial.
Últimamente, las predicciones de Kurzweil han ampliado su campo de acción hacia la medicina. Una de sus obsesiones es que estamos a punto de alcanzar la inmortalidad. Al principio lo asoció con la posibilidad de descargar nuestra consciencia en la memoria de un ordenador y seguir viviendo dentro de este después de la muerte biológica. Hace unos años predijo que esto tendría lugar antes del año 2035.
Quizá ya no confía tanto en esa predicción (el año 2035 está a la vuelta de la esquina). Ya no espera que seamos inmortales hasta poco antes del 2050, cuando él cumpliría 102 años, por lo que, a medida que retrasa el cumplimiento de sus profecías, empieza a arriesgarse a no llegar a verlo.

Una noticia publicada en La Razón digit@l y difundida por Madri+d se hace eco de esta última predicción de Kurzweil, que ahora espera que seamos inmortales gracias al desarrollo de una familia de nano-robots, que serán inyectados en nuestra sangre y actuarán como un nuevo sistema inmunitario, mucho mejor que el nuestro original, detectando y atacando a todos los microorganismos patógenos y células cancerosas posibles antes de que puedan afectarnos. Sin enfermedades, seríamos inmortales. Veamos un párrafo de esa noticia:
Imagen preparada por Waquar Ahmad
Estas máquinas, invisibles al ojo humano, no nadan en nuestro torrente sanguíneo 'a su aire'; han sido programadas con un software que les indica qué agentes patógenos, responsables de la enfermedad que sufrimos, deben atacar y aniquilar, acabando el 'trabajo' que nuestro debilitado sistema inmune no ha podido acometer. Es más: si una nueva amenaza se cierne sobre nuestro organismo, no tendremos problema en reprogramar a los 'nanobots', introducir unos pocos cambios en el software y dirigirlos al nuevo enemigo. ¿Conclusión? La titánica lucha contra enfermedades como el cáncer pertenecerá al pasado. Semejante predicción no puede ser sino obra de un futurólogo. Pero en el caso de Ray Kurzweil, además es experto en Ciencias de la Computación y en Inteligencia Artificial, y director de ingeniería en Google. Nunca se ha escondido a la hora de contestar a la gran pregunta: ¿podremos aspirar a la inmortalidad? Y tampoco a la segunda gran pregunta: ¿cuándo? Kurzweil responde con un tajante 'sí' a la primera. Y se aventura a dar su pronóstico en la segunda: entre las próximas décadas de los años cuarenta y los cincuenta. Para todos aquellos incrédulos, sus predicciones cuentan con un 86% de aciertos...
Esa cifra del 86% de aciertos la proporciona el propio Kurzweil, y en mi opinión dista mucho de acercarse a la realidad, porque Kurzweil no suele anotar fracasos, simplemente retrasa las predicciones correspondientes. El titular de la noticia (La inmortalidad tiene fecha: 2050) estaría más logrado si lo hubiesen sustituido por este otro: Ray Kurzweil retrasa 15 años la fecha en que alcanzaremos la inmortalidad.
Células normales y cancerosas
Hace falta ser optimista para pensar que en 30 años vamos a diseñar un sistema inmune mejor que el que hemos adquirido durante una evolución de 1000 millones de años, tras una carrera de armamentos que nunca termina entre los seres pluricelulares por un lado, y los microorganismos patógenos y las células cancerosas por otro. También hay que recordar que esos organismos son capaces de adaptarse a situaciones nuevas con gran rapidez, por lo que probablemente encontrarían maneras de escapar de nuestros nano-robots, cuyo software tendría que cambiarse constantemente para adaptarse a ellos. Es probable que jamás logremos vencerlos por completo.
Finalmente, para alcanzar la inmortalidad no basta con vencer las enfermedades, también hay que detener el envejecimiento. De lo contrario nos ocurriría lo que comenté en un artículo del mes pasado: viviríamos hasta los 100 o los 110 años, y entonces moriríamos. Demasiados avances, para que vayan a conseguirse en los próximos 30 años.


Manuel Alfonseca

6 comentarios:

  1. Francisco Javier García Alonso3 de noviembre de 2016, 2:55

    Es dudoso que vivir mucho tiempo sea deseable. Lo que ocurre es que el proceso de morir es bastante calamitoso por lo general y muchas personas prefieren lo malo conocido, vivir, que lo bueno por conocer, la vida tras la muerte - que, por lo demás, algunos niegan.

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    1. Borges lo cuenta muy bien en su cuento "El inmortal" (en la colección "El aleph") donde el narrador se encuentra con un Homero que quiere dejar de ser inmortal.

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  2. Siempre he pensado que esta obsesión casi enfermiza por la inmortalidad le viene a Kurzweil de que su padre, Fredric Kurzweil (1912-1970), pianista virtuoso y director de orquesta, murió cuando el sólo tenía 22 años. Esa relativamente temprana pérdida de un padre con el que, debido a los viajes propios de su profesión como concertista, no había podido compartir demasiado tiempo, unida al hecho probable de que admiraba mucho a su padre, le hizo temer que una temprana muerte le impidiese llegar a las cotas que él, en su campo particular, logró.

    Los padres, y sobre todo su ausencia, condicionan nuestras vidas de una forma que pocas veces estamos dispuestos a admitir.

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  3. me parece que tanto la predicción, como la crítica que se le hace en el artículo están desenfocados: confunde vivir "mucho" con inmortalidad. bio-nano robots, conciencia en un ordenador... eso ¿qué supone?, ¿vivir 200 años?, ¿vivir 200.000 años?... eso es vivir "mucho", si hablamos de inmortalidad estaríamos hablando de (alegóricamente) 200.000 millones de años. De ahí para arriba. Vivir "mas", o vivir "mucho mas" está al alcance de la ciencia. La inmortalidad... eso son palabras mayores.

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    1. Interesante comentario. Se me ocurren tantas cosas para contestar, que me saldría un comentario demasiado largo, por lo que creo que es mejor que escriba otro artículo sobre el tema. Probablemente se publicará durante el mes de diciembre.

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  4. La "Naturaleza" ha demostrado ser más creativa y haberse adelantado a todos los descubrimientos humanos. De hecho, los humanos somos "complejos seres bio-nano-tecnológicos" creados y evolucionados en/por la naturaleza, para albergar inteligencia y conocimientos. Hasta ahora, la naturaleza ha fracasado en crear seres corporales/materiales inmortales. Otra cosa es que "Espiritualmente seamos Inmortales" y yo creo que somos seres espiritualmente creados inmortales y que el saber y conocimiento de nuestro ser, utiliza "ordenadores humanos" para guardar nuestra memoria y luego transferirla a otros "nuevos y más evolucionados ordenadores humanos", materialmente mejor configurados. Resumiendo; el Espíritu es el verdadero Ser y es Inmortal desde su creación; los Cuerpos materiales, solo son soportes temporales y desechables, en la infinita progresión-evolución universal del espíritu.

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