jueves, 29 de enero de 2015

El misterio de la explosión cámbrica

Opabinia
Hace 550 millones de años, durante el periodo Cámbrico, los animales aparecen súbitamente en el registro fósil. El fenómeno es tan espectacular, que se le ha dado el nombre de explosión cámbrica. Por qué ocurrió esto entonces y no antes ha sido, durante más de un siglo, uno de los grandes misterios de la Paleontología.
La evolución de la vida en la Tierra parece haber sido más bien discontinua. Es probable que la vida apareciera hace entre 3.500 y 4.000 millones de años. No mucho más tarde (hace unos 3.000 millones de años) apareció la fotosíntesis. Hace 2.000 millones de años surgieron los eucariotas (las células con núcleo). Desde entonces hasta la explosión cámbrica, durante 1.500 millones de años, no parece haber pasado gran cosa. Y entonces, súbitamente, surgen todos los tipos de organización de los animales que existen en la actualidad. ¿Por qué?

jueves, 22 de enero de 2015

El caso de los himenópteros cazadores

Jean-Henri Fabre
En 1879, el entomólogo francés J. H. Fabre estudió muchas especies de himenópteros (avispas y abejas solitarias) que capturan otros insectos para que sirvan de alimento a sus larvas. Por eso se los conoce usualmente como himenópteros cazadores (mal llamados himenópteros parásitos). Antes de poner el huevo, el himenóptero paraliza a la presa, inyectando con su aguijón una gota de veneno en cada uno de los ganglios (centros de control descentralizados) de su sistema nervioso. En alguna especie, como Ammophila hirsuta, que captura orugas de lepidóptero, el número de ganglios es grande (hasta 12, uno por cada segmento de la oruga). A pesar de ello, el cazador parece conocer exactamente los puntos donde debe clavar el aguijón.
Una vez paralizada la presa y puesto el huevo, la diminuta larva del himenóptero se introduce en su interior y comienza a devorarla. Al hacerlo, exhibe un aparente conocimiento innato de la anatomía de la presa, pues va devorando primero las partes menos necesarias para la vida, dejando para el final los órganos vitales. Así evita que la oruga muera demasiado pronto y se pudra, con lo que no podría alimentar al predador, que moriría inexorablemente.
Ammophila sabulosa trasladando una oruga capturada

jueves, 15 de enero de 2015

Sobre la intolerancia religiosa y de pensamiento

Escena de la película Intolerancia (1916)
Se dice a menudo que las culturas y civilizaciones de la antigüedad eran respetuosas y tolerantes en los aspectos religiosos, de modo que todas las creencias convivían en paz y armonía, algo que cambió hacia la intolerancia religiosa y las guerras de religión cuando en buena parte del mundo se impusieron las religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e Islam) durante los últimos 2000 años.
La supuesta tolerancia del paganismo se ha impuesto como un mito en la mentalidad moderna, pero no corresponde a la realidad. Para verlo, basta fijarse en que todas las guerras de los países paganos (egipcios frente a hititas, asirios frente a sirios, babilonios y egipcios, etc.) se consideraban enfrentamientos entre sus respectivos dioses. Los vencedores atribuían la victoria a los suyos, y se consideraban con derecho (basado en la religión) a cometer barbaridades tales como las pirámides de cabezas cortadas que construían los asirios cuando conquistaban una ciudad (las cabezas de todos los hombres y muchachos, porque a las mujeres y los niños muy pequeños no los mataban, los deportaban como esclavos). O bastaría recordar que la muerte de Sócrates fue en realidad una persecución religiosa (se le acusó incorrectamente de enseñar el ateísmo a la juventud).

lunes, 12 de enero de 2015

Censurado mi blog de divulgación científica en el grupo UAM de LinkedIn

Desde el mes de mayo pasado tenía la costumbre de anunciar mis artículos de este blog abriendo debates en el grupo UAM Universidad Autónoma de Madrid de la red social LinkedIn. Después del 13 de noviembre, todos los debates que he intentado abrir, o bien aparecen durante un día o dos y luego desaparecen, o bien son puestos bajo moderación y también desaparecen en poco tiempo, sin llegar a ser publicados. Tampoco se me permite poner comentarios a los debates propuestos por otros miembros.
Esto se debe a que mi usuario de LinkedIn ha sido puesto en cuarentena por los administradores del grupo. Al intentar abrir un debate, me aparece el siguiente texto informativo: 
Se están moderando temporalmente tus publicaciones en este grupo ya que los miembros de esta comunidad han marcado una de tus contribuciones recientes como contenido no deseado o no relevante.
Para aclarar la situación, me he dirigido a los administradores en tres ocasiones distintas sin obtener respuesta. Ignoro, por lo tanto, qué artículo mío incluía contenido no deseado o no relevante, y tampoco sé cuántos miembros del grupo han protestado. Entiendo que, con un mínimo de cortesía, deberían haberme informado, en lugar de ponerme en cuarentena sin darme razón alguna para ello.
Algunos atacan la libertad de expresión a tiro limpio. Otros se limitan a negar la palabra a quienes expresan opiniones que no son de su gusto.


Manuel Alfonseca 

jueves, 8 de enero de 2015

Propiedades antrópicas y suprantrópicas

En un artículo publicado previamente hablé del problema del ajuste fino, que se basa en la constatación de que muchas propiedades del universo parecen diseñadas para hacer posible nuestra existencia. Con otras palabras: esas propiedades cumplen el principio antrópico, lo que no significa otra cosa que la constatación de que el universo debe cumplir todas las condiciones necesarias para nuestra existencia, puesto que nosotros estamos aquí. Por otra parte, el principio de la mediocridad establece que las condiciones antrópicas del universo deberían ser las mínimas necesarias para hacer posible nuestra vida.
Se ha publicado recientemente un libro de Robin James Spivey titulado Aqueous solution, que sostiene que ciertas propiedades del universo son suprantrópicas (van más allá del principio antrópico), porque, no siendo necesarias para nuestra existencia, su presencia asegura nuestro futuro. Según Spivey, estas propiedades son un indicio de diseño mayor que las propiedades antrópicas, pues el principio de la mediocridad se opone a su presencia.